Navarra es también la sede del Centro Nacional de Energías Renovables (CENER), constituido en 2002 con fines de investigación y para proporcionar análisis y servicios a empresas clientes. Si bien se centra en la energía eólica
Navarra es también la sede del Centro Nacional de Energías Renovables (CENER), constituido en 2002 con fines de investigación y para proporcionar análisis y servicios a empresas clientes. Si bien se centra en la energía eólica, también investiga la procedente de biomasa, la solar-termal y la fotovoltaica. Entre sus servicios se incluyen las pruebas de palas para evaluar su rendimiento real, planear recursos eólicos y previsiones de eolicidad. El 30% de su financiación procede de fondos de los gobiernos central o foral y, el resto, de la prestación de servicios y realización de pruebas para clientes empresariales.
Juan Ormazábal, director del CENER, lo presenta de este modo: "Queríamos prestar a las empresas los servicios que demandaban y eso nos imponía a veces ir un paso por delante de ellas. Si no nos anticipásemos por principio a las necesidades de los clientes, no podríamos ofrecerles valor como centro de investigación".
Con este ánimo de anticipación el CENER inauguró, a comienzos de 2008, un nuevo centro de investigación eólica que es la mayor instalación de su clase en el mundo. Está equipada para probar el rendimiento de máquinas de hasta 8 MW, que actualmente sólo existen sobre el papel.
Estas enormes instalaciones, situadas a unos 50 kilómetros de las oficinas centrales de Pamplona, permiten a los investigadores estudiar la fatiga de las palas, las funciones de cambio de marcha y las conexiones a la red. Pueden simularse condiciones de desgaste de las máquinas de hasta 20 años en sólo seis meses. También incluye espacios al aire libre en los que las empresas pueden probar los aerogeneradores totalmente montados.
En estas instalaciones, Gamesa y Ecotécnia colaboran en el proyecto Windlider 2015, cuyo objetivo es analizar el rendimiento de las palas y diversos componentes para máquinas de mayor tamaño de última generación. Entre sus objetivos se incluye reducir el tiempo de desarrollo de nuevas turbinas prácticamente a la mitad y también su coste de fabricación en un 30%. Para 2009, ambas empresas prevén estar analizando máquinas de 4,5 MW.
Las empresas suelen carecer de instalaciones propias para este tipo de pruebas o de ensamblaje, señala el director de negocio del CENER, Jerónimo Camacho. "Eso las obliga a ir a parques eólicos, donde pueden causar problemas", advierte. "Los parques eólicos están muy apartados y el entorno suele ser inhóspito. Y hay que instalar numerosos componentes y luego esperar a que sople el viento. En esas condiciones, las pruebas puedan llevar mucho tiempo".
Para ayudar a solventar el problema, el CENER está construyendo en la actualidad un parque eólico experimental de 30 MW en Navarra.
Además, CENER trabaja en todos los continentes y en mercados emergentes como Costa Rica, Panamá y la República Dominicana, donde asesora en el diseño de regulaciones que faciliten la inversión en parques eólicos y colabora en su promoción.
"Estoy convencido de que la energía renovable conocerá un crecimiento muy importante", afirma Ormazábal, "y de que países con economías emergentes lo consideran ya una oportunidad de colocarse al mismo nivel que otros".
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